viernes, 8 de agosto de 2014

Los maestros que me construyeron

Soy una convencida de que cada persona que pasa por nuestra vida, viene a enseñarnos algo. En forma de amigo, de familiar, de profesor, de jefe, y hasta de extraño, los maestros aparecen sin que ni tú ni ellos mismos sepan que lo son. Lo impresionante es que con el correr de los años puedes entender el valor de sus enseñanzas y el porqué de su paso por tu vida.  

En efecto, en mis cuatro décadas y media de existencia, he atesorado enseñanzas de personas que me ayudaron a construir a la mujer que hoy les escribe. Aquí, un breve resumen de algunos de mis grandes maestros de vida.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Tía… ¡ ya no me gusta Gaturro!

Al no haber tenido hijos propios, mis sobrinos son como si lo fueran, y ese amor irracional, gigante como el mundo, inexplicable, va enterito para ellos dos. Desde que nació Paula hace casi 13 años, me siento conectada a ella a través de una energía invisible que trasciende las palabras. 


Puedo decir que he vivido de cerca todos y cada uno de sus grandes momentos, a pesar de la distancia que nos separa.  Sus primeras palabras balbuceadas, las canciones del jardín, su primer viaje en avión (nunca me voy a olvidar el tamaño de sus ojos, mirando por la ventanilla mientras despegábamos), su faceta de bailarina clásica cuando tendría cuatro o cinco años, sus logros como nadadora, que me siguen inflando el ego con cada competencia que gana, y ahora, cultivando su amor por la palabra escrita, al igual que yo cuando tenía su edad.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Un respiro para el alma

Regreso a este espacio después de mucho tiempo para compartir una breve reflexión en torno a un hecho que hoy está en boca de todos, y del que todos los medios están hablando. Hace un par de semanas, un joven policía vio desde su patrulla que un mendigo tiritaba de frío con sus pies desnudos en una noche neoyorkina y, conmovido, le fue a comprar unas botas para que se abrigue.



El hecho se hizo público gracias a una mujer que captó el momento, y la foto se volvió viral en los medios digitales y redes sociales.

martes, 4 de enero de 2011

Hoy empiezas un cuaderno nuevo

La sensación de iniciar el año es esa misma que tenía cuando era chiquita al comenzar un cuaderno nuevo en el colegio. "En este cuaderno trataré de ser más prolija y hacer mejor letra, voy a cuidar que no se manche, voy a subrayar los títulos en verde en lugar de rojo". Es esa sensación de estreno, la oportunidad de mejorar, o el famoso fresh start de los americanos.

Tener ante mí un 2011 en blanco para llenarlo a mi antojo es a la vez emocionante y desafiante. Sobre todo, porque me he propuesto subir un escaloncito más en todas las áreas de mi vida, en lo profesional, en lo intelectual, en lo familiar... Pero por sobre todas las cosas, en lo espiritual.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cada vez que la vida te acaricia

"Hay que disfrutar cada caricia que nos da la vida", me escribió mi amiga Gloria en un post de Facebook. Y no sólo me emocionó la frase, sino la simpleza, la sabiduría y belleza de su significado. Y aunque lo que quiero expresar suene a retórica trillada, poco original y hasta cursi, creo que vale la pena una breve reflexión.

La vida nos acaricia en muchas más oportunidades de las que podemos darnos cuenta, y lo hace a diario. Sólo que a veces estamos tan concentrados en otras cosas, que sus mimos nos pasan desapercibidos, como quien deja de oír el sonido de la lluvia después de un rato, por ejemplo.

jueves, 28 de octubre de 2010

Una copa de vino con Fabiola

Un martes cada quince días, Fabiola viene a casa y, con sus manos mágicas, deja cada cuarto reluciente, con olorcito delicioso, parece como si limpiara hasta el mismísimo aire, dejándolo fresco, límpido y transparente. Ella levanta sillas, enrolla tapetes, plumerea muebles, sacude almohadones y aspira pisos, mientras su presencia bonachona, dicharachera y alegre le pone sonido a mis concentradas tardes frente a la computadora.

Tiene un semblante de madraza protectora que, estando tan lejos de mi propia mamá y en un país donde una tiene que ser 100% autosuficiente, me hace sentir consentida, escuchada, querida.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Una muestra gratis de lo que sería un mundo ideal

Los medios de comunicación siguen de cerca el rescate de los mineros en Chile y no hay persona, por más insensible que sea, que no se conmueva ante las imágenes de esa gente desconocida, que nos ha tenido con el alma en vilo durante todas estas semanas.

Mucho se ha dicho y escrito sobre el momento del rescate, sobre los esfuerzos del gobierno de Chile y la colaboración internacional, la persistencia de los familiares, la maravilla tecnológica... Pero lo que quiero rescatar en este breve post es el reflejo casi milagroso que ha tenido este suceso.  Hoy el mundo entero está en pausa. Nos hemos olvidado por un día los problemas políticos, la violencia, la inseguridad, la economía; para emocionarnos con cada abrazo, para elevar plegarias para que el operativo sea un éxito, para bendecir y agradecer a Dios por cada minero que aflora a la superficie.

viernes, 17 de septiembre de 2010

¿Modelos de mujeres o mujeres modelos?

El tema viene dándome vueltas desde hace varios días, después de ver un programa periodístico argentino, que denunciaba la existencia de dos websites que promueven la bulimia y la anorexia como estilo de vida, y no como lo que en realidad es: una enfermedad gravísima que puede tener consecuencias trágicas.

Los sitios en cuestión son una especie de plataforma social en donde adolescentes argentinas suben sus blogs, sus fotos y sus comentarios y comparten consejos en foros comunitarios. Títulos como "técnicas para vomitar", "cómo hacer para que tus padres no se den cuenta" o "cómo aguantar el hambre" están al alcance de los jóvenes a sólo un clic, como si se tratase de un sitio para intercambiar tips de moda o recetas de cocina.

martes, 31 de agosto de 2010

Hoy rodeada de amor


"Hoy rodeada de amor, seis añitos cumplís...". Era una versión del feliz cumpleaños, que la señorita María Haydé nos había enseñado en preescolar y que nosotros repetíamos como cotorras cada vez que uno de los niños apagaba las velitas. Ahora, después de treinta y tantos años, aprendí a entender y a valorar en toda su extensión el significado de esas tres primeras palabras.

Desde hace una década, pasar un cumpleaños con todos mis afectos juntos  era para mí un sueño muy ambicioso y con muy pocas posibilidades de realizarse.  Mi esposo y mis hijastros en Miami; mis padres, hermano y sobrinos en Asunción; mis amigos, abuela, tíos, primos en Argentina... 

viernes, 23 de julio de 2010

Un cuento para mamá

“Para Gris, por creer en mí desde el momento en que todo comenzó”, rezaba la dedicatoria en la primera página del libro.

Mientras cerraba el horno en el que acababa de dejar un flan de vainilla, Gris escuchó los pasos de Verónica. Se dio vuelta y la vio venir a los saltitos. El cabello recogido en dos colitas alrededor de una cara de manzana y unos ojos por los que se le escapaba la excitación. 
-Mirá, mami, mirá lo que escribí.
Desdobló la hoja de papel y su voz de nueve años empezó a desovillar una historia:

viernes, 18 de junio de 2010

Aspirina para el alma

Hace unos días me desperté con dolor de alma. Un dolor muy particular que no era exactamente la clásica melancolía gris, sino cierta bronca contenida que me transformaba en otra mujer. La bronca en cuestión estaba causada por una circunstancia cuya gravedad era igual a cero, pero mi percepción la convertía en algo terrible. Dolor de alma. Eso sentía exactamente.

"Entonces... ¿Qué hacemos?", me dije a mí misma, tratando de espantar a los manotazos la molesta nube negra que me rodeaba. ¿Me aguanto el dolor o busco un remedio, como cuando me duele la cabeza y me tomo una aspirina?

jueves, 3 de junio de 2010

No juzgar el presente


"Tomar el presente como viene", dice Depack Chopra en Las siete leyes espirituales del éxito, una de sus obras más reconocidas. "No juzgar la situación actual y aceptarla tal cual es".

El fin de semana pasado aproveché un viaje de mi esposo y decidí tomarme una especie de retiro espiritual, en medio del silencio y la calma de nuestra "casita del lago". Apagar computadoras, TV y evitar el teléfono para acallar un poco mi mente, vaciarla de pensamientos y poder entonces escucharme a mí misma. Así fue que me puse a darle vueltas a la premisa del doctor Chopra.

viernes, 23 de abril de 2010

¡Feliz aniversario!

Quiero compartir con ustedes un cuento que escribí hace años. No es otra cosa que honrar la magia de aquellas parejas que, a pesar de los años, aún saben vivir su amor como el primer día. ¡Espero que lo disfruten!

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Una explosión de luces de colores bañó el escenario y la música se derramó sobre la sala, sensual, mórbida, densa de acordes premiosos. Unos instantes y apareció Fiona Lyon, como una alucinación, en el medio de una sinuosa cortina de humo que ascendía desde el piso. 
Altos tacones sosteniendo unas piernas columnas, una falda mínima en la que el brillo de las lentejuelas competía con el de su personalidad. Su pelo-peluca-llamarada, cascada de rizos rojos volcándose a lo largo de su espalda. Su escote glorioso, desnudando el epicentro de su femineidad.
Fiona inclinó su cabeza, humedeció sus labios carmín, pestañeó e inició su baile, un contoneo vertiginoso en el que curvas y huecos comulgaban con la cadencia de la música, con las luces aterciopeladas, con el aire, pleno de erotismo y de deseo.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Antes de decir que algo es malo, conócelo


Sin duda la forma de comunicación ha cambiado en el mundo.

Veinte años atrás ni nos imaginábamos que podríamos hablar cara a cara con nuestros padres en el otro lado del mundo a través de una webcam. O que nos encontraríamos con los compañeros de la secundaria después de dos décadas y hablaríamos de cosas tan cotidianas como el clima local o, en mi caso, saber qué fue de las tortas negras de la panadería de Pascale.

En aquellas épocas, salíamos de casa y nuestros padres no volvían a saber de nosotros hasta que regresábamos, o hasta que se nos ocurría hacer un llamado desde la casa de alguien. Hoy sería impensable que un adolescente salga sin un celular donde localizarlo, por ejemplo.

lunes, 19 de octubre de 2009

¿Dónde reside la verdadera belleza?

Siempre estuve de acuerdo con los nuevos recursos para vernos más bellas, desde las recetas caseras de la abuela hasta los productos y tratamientos de última generación para la piel, el cabello, el acné, la celulitis, las líneas de expresión, el vello indeseado, etc. etc. etc.

Al margen de sus resultados (en algunos casos muy subjetivos), todo lo que hagamos para vernos espléndidas nos ayuda a sentirnos bien viviendo dentro de nuestro cuerpo. Prodigarnos una larga sesión de belleza no es otra cosa que querernos a nosotras mismas. Y ese bienestar se proyecta hacia todos los ámbitos de nuestra vida. Como dice Rhonda Byrne en El Secreto, “la llave que abre todas las puertas es sentirse bien”.

miércoles, 7 de octubre de 2009

El delantal de Carlitos

Unos ojos buenos en una cara de abuelo adorable es lo poco que recuerdo de la fisonomía de Carlitos. Recuerdo mucho más de su interior, vasto y rico, un alma sibarita y una vida muy bien vivida.

Lo vi una sola vez, yo estrenando mi vida con el Negro en un ínfimo departamentito de The Roads, la noche que vino a cenar un improvisado pollo a la aceituna con su esposa Angelita, hace más de ocho años atrás.

Carlitos y yo nos apartamos del resto a hablar de mi libro recién publicado, de Literatura, de mis proyectos, de su propia historia, de su amor por la cocina y sus hábitos gourmet. Recuerdo una charla tibia y una confortable sensación de haber conocido esa alma mansa muchísimo tiempo atrás.

A las pocas semanas nos mudamos al que fuera su departamento de vacaciones en Key Biscayne. Carlitos y Angelita habían decidido regresar a Buenos Aires. Allí, fui conociéndolo a través de los muebles y objetos que nos dejó en el departamento. Un gran escritorio negro, unas sillas de director forradas en lona cruda que aún viven en el living de mi casa actual, una caja llena de libros, frascos de conservas gourmet y lo que más me llamó la atención, un delantal blanco y una gorra de chef.

El Negro me contó acerca de las cenas apoteósicas que preparaba Carlitos, del cuidado en la selección de los ingredientes, del amor que vertía como un condimento más en cada cacerola y del sabor inigualable de sus creaciones. Yo me lo imaginaba en esa misma cocina en la que yo daba mis primeros pasos ensayando una y otra receta, tal vez con el mismo amor que Carlitos, pero con muchísima menos habilidad.

Al poco tiempo, nos enteramos que Carlitos había fallecido en Buenos Aires. A pesar de haberlo visto sólo una vez, la noticia llenó mi espíritu de una bruma gris. Un luto discreto y sereno flotó en el aire de mi cocina, refugiándose en los frascos vacíos del estante, aquellos que antes habían albergado las especias y condimentos de Carlitos.

Una noche, preparando una cena de San Valentín, me encontré con su delantal blanco y el imponente gorro de cocinero en un cajón. Los saqué, los desdoblé y los estudié como si fueran una especie de reliquia. Vacilante, con el miedo de quien duda ante un acto sacrílego, me colgué el delantal y ajusté con una horquilla el sombrero demasiado grande para mi cabeza.

No sé qué clase de magia explotó en la cocina, pero desde las ollas comenzaron a escaparse vapores embriagadores, los ingredientes de los platos se mezclaron en una alquimia inexplicable y yo me creí flotar extrañamente en un universo de cacerolas y cucharones, que manejaba con una maestría inusual. Sentí a Carlitos muy cerca, cocinando conmigo esos platos que no tuve la oportunidad de probar, poniendo más sal aquí, un toque de pimienta allá, un poco menos de fuego en esa salsa y un toquecito de aceite de oliva en estas espinacas.

Carlitos, si me escuchas desde donde estés, quiero decirte que cada vez que cocino para una ocasión especial, tu delantal y tu sombrero me acompañan y me inspiran a preparar la más deliciosa de las cenas. Y fluyo entre vapores y sabores con la misma pasión y el mismo amor que vos ponías al preparar las tuyas.

Me hubiese encantado probar tus recetas, pero sé que cada vez que cocino con tu delantal, una pizquita de tu sazón se cuela entre mis cacerolas, y hace que los platos salgan increíblemente deliciosos para una cocinera improvisada y amateur, cuyo único secreto no es otro que amar entrañablemente la cocina y el buen comer… Como vos.

jueves, 1 de octubre de 2009

¿Qué sientes cuando haces algo que te apasiona?

Hace un tiempo me propuse hacer un ejercicio y revaluar mis prioridades, y esta vez me dije, "voy a pensar en mí misma" . Porque, como toda mujer en su media vida, tiendo a dejarme siempre para lo último. Si hay alguna mujer en la sala, seguramente le resulte conocido y sepa de qué les hablo… ¿Me equivoco?

Este fin de semana hice una pausa en mi ecléctica vida y me puse a releer viejos ensayos, prosas y cuentos, de cuando “tenía tiempo para escribir”. Entonces, me pregunté… ¿A dónde se quedaron aquellos días, en los que las musas venían a mí y yo siempre tenía un espacio para vaciar mi alma en un papel? ¿Por qué dejé de escribir, si es lo que verdaderamente me apasiona hacer?

Me puse a pensar en todo lo que me pierdo cada vez que ignoro a una musa porque hay algo mucho más urgente que hacer. Preparé entonces una lista de las razones por las cuales me apasiona escribir y, después de leerla varias veces, me di cuenta que hay cosas en la vida que, simplemente, no pueden esperar.

Es muy personal pero igual quiero compartirla, si se quiere a modo de inspiración, para animar a todos a que se pregunten qué sienten cuando hacen algo que los apasiona, desde cocinar, pintar, escribir, hacer un deporte…

Aquí va mi lista.

¿Qué es exactamente lo que siento cuando escribo?

- Que me doy vuelta como un calcetín, descargando mis emociones una por una.
- Que desde el centro de mi pecho se abre un túnel que se eleva y se eleva, a través del cual mi alma puede trepar hacia Dios
- Que mi pluma se mueve sola, que el universo se expresa a través de mí.
- Que soy yo al desnudo. Vero sin artificios. Vero la del pueblo, la niña de las colitas rubias que soñaba con dedicar un libro a su mamá. Vero sin el tedio de la rutina. Vero sin el disfraz de nada. Vero sin el grillete de la obligación. Sólo yo… Y esta pasión vehemente que no me abandona.
- Que esto es lo que soy en realidad: una mujer que escribe.
- Que la pasión me inunda, me anega cada poro, me corre bajo la piel.
- A veces me duele. Es como un dolor de parto, intenso y desgarrador, pero un dolor que da vida y que, tras padecerlo, produce una infinita felicidad.
- Que estoy en paz
- Que honro mi esencia
- Que estoy viva
- Que soy feliz estando viva
- Que mi vida tiene una razón y muchas respuestas
- Que no me quiero morir sin haber escrito mucho más
- Que vibro
- Que exploto
- Y por millonésima vez… ¡Que estoy viva!

Después de releer la lista y darme cuenta cuántas sensaciones no experimento cuando no escribo, me dije, “voy a empezar a escribir un blog”. Por lo cual… ¡Heme aquí!

Esa fue mi lista… ¿Quieren compartir la de ustedes?

¡Un abrazo y hasta la próxima!


Vero